Negligencia Médica y Mala Práctica Profesional
Comprendiendo el error médico y el derecho a una atención de salud digna
La negligencia médica, legalmente denominada en Ecuador como Mala Práctica Profesional, ocurre cuando un profesional de la salud (médico, enfermero, odontólogo, etc.) se aparta de las normas técnicas de su profesión, lo que comúnmente llamamos la Lex Artis. Trata de situaciones donde no se siguieron los protocolos establecidos, se actuó con descuido o se tomó una decisión temeraria que causó un daño innecesario al paciente. Para la persona afectada y su familia, esto se traduce en una doble carga: el dolor físico de la complicación médica y la indignación de sentir que quienes debían curar, causaron daño.
Enfrentar un daño médico es una de las pruebas más duras para el ser humano. Es natural sentir miedo a denunciar, especialmente cuando nos enfrentamos a instituciones grandes. Pero recuerda: buscar justicia no es un acto de venganza, es un acto de protección para que otros pacientes no pasen por lo mismo.
Los tres pilares de la Negligencia: Impericia, Imprudencia y Negligencia
Para que exista una responsabilidad legal en Ecuador, el daño debe ser causado por una de estas tres conductas que el Código Orgánico Integral Penal (COIP) y el Código Civil vigilan de cerca:
La Impericia: Es la falta de conocimientos o habilidad técnica. Ocurre cuando un médico realiza un procedimiento para el cual no está capacitado o no tiene la especialidad necesaria. Por ejemplo, un médico general realizando una cirugía plástica compleja.
La Imprudencia: Es actuar con exceso de confianza o ligereza. Ocurre cuando el médico se arriesga más de lo debido, ignorando señales de peligro o protocolos de seguridad, como operar sin los exámenes preoperatorios completos.
La Negligencia (Sentido estricto): Es la omisión o el descuido. Es dejar de hacer lo que se debía hacer. Por ejemplo, olvidar una gasa dentro de un paciente, no revisar los signos vitales a tiempo o ignorar las alergias reportadas por el enfermo.
No todo mal resultado en un hospital es negligencia. La medicina no es una ciencia exacta y existen riesgos inherentes a cualquier tratamiento. Para que un caso sea ganable en Ecuador, el abogado y los peritos deben demostrar la Relación de Causalidad. Esto significa probar que el daño (la lesión o la muerte) fue causado directa y exclusivamente por el error del médico y no por la enfermedad previa del paciente o por una complicación fortuita imposible de prever. Si el médico hizo todo lo humanamente posible siguiendo los protocolos, pero el cuerpo del paciente no respondió, legalmente no hay negligencia.
El Historial Clínico es propiedad del paciente
En el sistema de salud ecuatoriano, el Historial Clínico es el documento más importante en un proceso legal. Es el registro detallado de cada medicina, cada síntoma y cada decisión tomada por el equipo médico.
Prioridad al paciente: Muchos hospitales (especialmente privados) suelen poner trabas para entregar el historial cuando sospechan de un reclamo. Sin embargo, la Ley Orgánica de Salud es clara: el historial clínico le pertenece al paciente.
Acción de Transparencia: Si un hospital se niega a entregarte el historial clínico completo y foliado, puedes solicitarlo mediante un juez en menos de 48 horas. Sin este documento, es imposible que otro médico analice si hubo un error. Es vital obtenerlo antes de que pueda ser «alterado» o «extraviado».
El Consentimiento Informado
¿Sabías a qué te exponías?
Antes de cualquier procedimiento, el médico debe explicarte los riesgos y tú debes firmar el Consentimiento Informado.
El error común: Muchos médicos entregan este papel minutos antes de entrar a quirófano, cuando el paciente está sedado o asustado.
Derecho del afectado: Si el médico no te explicó un riesgo específico que terminó ocurriendo, o si te operaron de algo distinto a lo acordado, existe una responsabilidad legal por falta de información. El consentimiento no es un «cheque en blanco» para que el médico cometa errores, es una garantía de que tú aceptaste los riesgos normales del procedimiento, no la mala práctica.