Divorcio por Mutuo Acuerdo
Terminando una etapa de forma civilizada y ágil
El divorcio por mutuo acuerdo es la terminación del vínculo matrimonial cuando ambos cónyuges están convencidos de que su vida en común ha terminado y deciden, con madurez, cerrar ese ciclo sin peleas en un juzgado. Trata de una solución legal basada en la voluntad y el respeto. En Ecuador, la ley permite que este trámite se realice ante un Notario Público, lo que ahorra meses de angustia, reduce costos y evita que los hijos vivan el trauma de ver a sus padres enfrentados ante un juez.
El Requisito de la Voluntariedad
El primer paso es el diálogo
Para que un divorcio sea por «mutuo acuerdo», no puede haber dudas ni presiones. Ambos esposos deben estar plenamente de acuerdo en divorciarse.
Prioridad al bienestar emocional: Este camino es el que más protege a los cónyuges afectados por la tristeza de la separación, ya que permite una salida digna. No hay necesidad de acusar al otro de «infidelidad» o «abandono» para obtener la libertad; basta con el deseo mutuo de seguir caminos separados.
El Abogado: Aunque se haga ante notario, en Ecuador es obligatorio que cada parte cuente con el patrocinio de un abogado (o un mismo abogado para ambos) para redactar la petición.
Divorcio con Hijos vs. Divorcio sin Hijos
El proceso varía significativamente dependiendo de si existen hijos menores de edad o bajo dependencia:
Caso A: Si NO hay hijos (o son mayores de edad)
Es el proceso más rápido. Se presenta la petición al Notario, se reconoce la firma y, en una sola audiencia (que puede ser el mismo día o en pocos días), el Notario declara disuelto el matrimonio.
Caso B: Si HAY hijos menores de edad
Aquí es donde la ley ecuatoriana pone su mayor cuidado. Antes de ir a la Notaría, los padres deben resolver obligatoriamente la situación de sus hijos.
Mediación Previa: Los padres deben acudir a un Centro de Mediación para firmar un acta donde acuerden quién tendrá la tenencia (custodia), cuál será el régimen de visitas y cuál será el monto de la pensión alimenticia.
El Acta de Mediación: Sin esta acta aprobada, el Notario no puede divorciarlos. Esta regla existe para asegurar que, antes de que los adultos recuperen su soltería, los derechos de los niños queden blindados.
La Disolución de la Sociedad Conyugal
Repartiendo los bienes
Un error común es pensar que el divorcio reparte automáticamente las casas o carros. El divorcio termina el «vínculo» (ya no son esposos), pero la Sociedad Conyugal (los bienes) es un trámite que suele ir de la mano pero es distinto.
Liquidación de Bienes: Por mutuo acuerdo, los cónyuges pueden decidir en la misma Notaría cómo se reparten las propiedades que compraron durante el matrimonio.
Empatía con el afectado: Sabemos que hablar de dinero en medio de una separación es difícil. Lo ideal es hacer un inventario justo donde ambos sientan que se respeta su esfuerzo. Si no hay acuerdo sobre los bienes, el divorcio puede seguir adelante, pero los bienes quedarán «en copropiedad» hasta que decidan repartirlos en el futuro.
Ventajas de la Vía Notarial
Rapidez y Privacidad
Para las personas afectadas por el estrés, la vía notarial ofrece beneficios invaluables:
Privacidad: El acto es privado en el despacho del Notario. No hay público ni salas de espera llenas de extraños.
Celeridad: Mientras un juicio de divorcio puede tardar de 6 meses a un año, el trámite notarial puede estar listo en un promedio de 10 a 15 días (si ya se tiene el acta de mediación de los hijos).
Menor Desgaste: Al no haber un «ganador» ni un «perdedor», la relación entre los padres queda en mejores términos para el futuro cuidado de los hijos.